jueves, 26 de abril de 2012

Se me escapa tu nombre. Llega a la punta de mi lengua. Quiere ser pronunciado. Te nombro, invocándote.

miércoles, 25 de abril de 2012

En mi bitácora dejo las palabras fluir. Palabras con las que te pienso.

Diría que hoy no tengo ganas de vivir. Pero lo cierto es que hace un tiempo que no vivo. Lo que en realidad no quiero, hoy, es tener conciencia. Tener memoria.

viernes, 20 de abril de 2012

Irremediablemente


Por mucho frío que hiciera, caminábamos de la mano sin guantes. Queríamos, necesitábamos sentir nuestra piel en contacto, sentirnos unidos y atravesados por una energía cósmica más grande que nosotros, una energía que nos trascendía y a la vez nos elevaba. Extraño esa sensación. Extraño tomar tu mano, dar un paseo, parar en cada esquina y mirarnos a los ojos, besarnos como adolescentes que descubren por primera vez el amor. Extraño nuestros abrazos infinitos, tu espalda al arquearse, tu aliento que para mi es vital. Extraño tus caricias tiernas. Te extraño a vos, irremediablemente. Me hacés falta.

martes, 17 de abril de 2012

Certeza

Una flor en particular puede que sea utopía. Mi utopía. La miro, se me instala en el fondo del alma como una certeza infinita, inevitable, imperativa.

lunes, 16 de abril de 2012

Es la desmesura. Amar sin medida. O la medida de la desmesura.
Es desmesurado amar sin medida?

viernes, 13 de abril de 2012

Apenas


Camino. Simplemente camino por las calles de la ciudad. Mi ciudad, que a veces no me perece mía. O, tal vez, esta ciudad de la que a veces siento que no soy.
Camino. La mañana es bella, soleada. Camino, miro vidrieras. Busco algo que no está en las vidrieras. Camino y miro, camino y pienso, camino y siento un vacío en el alma, una tristeza profunda. Angustia.
Jungla… junglita de cemento con pretensiones de Tokio, pero con conductas neuróticas, displicentes por momentos. También autodestructivas que me la presentan pre-destinada a ser sometida por un viento profético símil al que arrasó Macondo. Autocomplaciente.
No estoy del todo en lo cierto, se verifican ciertos esperanzadores florecimientos…sin embargo, hoy no soy optimista. Tus ojos, hoy, solo son una imagen en mi mente.

martes, 10 de abril de 2012

lunes, 9 de abril de 2012

Palabras (Alejandra Pizarnik)

Se espera que la lluvia pase. Se espera que los vientos lleguen. Se espera. Se dice. Por amor al silencio se dicen miserables palabras. Un decir forzoso, forzado, un decir sin salida posible, por amor al silencio, por amor al lenguaje de los cuerpos. Yo hablaba. En mí el lenguaje es siempre un pretexto para el silencio. Es mi manera de expresar mi fatiga inexpresable. Debería invertirse este orden maligno. Por primera vez emplear palabras para seducir a quien se quisiera gracias a la mediación del silencio más puro. Siempre he sido yo la silenciosa. Las palabras intercesoras, las he oído tanto, ahora las repito. ¿Quién elogió a los amantes en detrimento de los amados? Mi orientación más profunda: la orilla del silencio. Palabras intercesoras, señuelo de vocales. Ésta es ahora mi vida: mesurarme, temblar ante cada voz, temblar las palabras apelando a todo lo que de nefasto y de maldito he oído y leído en materia de formas de seducción.
El hecho es que yo contaba, yo analizaba, yo relacionaba ejemplos proporcionados por los amigos comunes y la literatura. Le demostraba que la razón estaba de mi parte, la razón de amor. Le prometía que amándome iba a serle accesible un lugar de justicia perfecta. Esto le decía sin estar yo misma enamorada, habiendo sólo en mí la voluntad de ser amada por él y no por otro. Es tan difícil hablar de esto. Cuando vi su rostro por primera vez, deseé que fuera de amor al volverse hacia mi rostro. Quise sus ojos despeñándose en los míos. De esto quiero hablar. De un amor imposible porque no hay amor. Historia de amor sin amor. Me apresuro. Hay amor. Hay amor de la misma manera en que recién salí a la noche y dije: hay viento. No es una historia sin amor. Más bien habría que hablar de los sustitutos.
Hay gestos que me dan en el sexo. Así: temor y temblor en el sexo. Ver su rostro demorándose una fracción de segundo, su rostro se detuvo en un tiempo incontable, su rostro, un detenerse tan decisivo, como quien mueve la voz y dice no. Aquel poema de Dylan Thomas sobre la mano que firma en el papel. Un rostro que dure lo que una mano escribiendo un nombre en una hoja de papel. Me dio en el sexo. Levitación; me izan, vuelo. Un no, a causa de ese no todo se desencadena. He de contar en orden este desorden. Contar desordenadamente este extraño orden de cosas. A medida que no vaya sucediendo.
Hablo de un poema que se acerca. Se va a acercando mientras a mí me tienen lejos. Sin descanso la fatiga; infatigablemente la fatiga a medida que la noche --no el poema-- se acerca y yo estoy a su lado y nada, nada sucede a medida que la noche se acerca y pasa y nada, nada sucede. Sólo una voz lejanísima, una creencia mágica, una absurda, antigua espera de cosas mejores.
Recién le dije no. Escándalo. Transgresión. Dije no, cuando desde hace meses agonizo de espera y cuando inicio el gesto, cuando lo iniciaba... trémulo temblor, hacerme mal, herirme, sed de desmesura (pensar alguna vez en la importancia de la sílaba no).

viernes, 6 de abril de 2012

Mi vida

Nunca nos habíamos mirado tanto tiempo a los ojos.
Como todo lo que hacés, tus lágrimas se instalaron en el fondo de mi alma
Hay algo casi místico que nos atravieza y atravezará a través del tiempo
Solo quiero quererte, lo demás no importa.
Y mirá. Aunque duela. Mirá...

lunes, 2 de abril de 2012

Siempre

Último domingo de marzo. 
A las 8 menos 10 de la mañana te amo.
No será distinto a las 9 y media de la noche.
Igual será mañana.
Igual será siempre.